Bienestar y migración · 4 min de lectura
El Síndrome de Ulises: Los siete duelos de la migración
En 2002, un psiquiatra español dio nombre a algo que millones de personas viven pero para lo que rara vez tienen palabras.

Joseba Achotegui lo llamó el Síndrome de Ulises — el síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple. No eligió el nombre a la ligera. Al observar la desesperación, el peligro y la soledad prolongada que enfrentan quienes migran al llegar a Europa, se encontró volviendo a Homero: las personas que hoy cruzan fronteras vivían episodios tan dramáticos como los descritos en la Odisea casi tres mil años antes.
Ulises era un semidiós que apenas sobrevivió a las adversidades que enfrentó. Las personas que hoy llegan a las fronteras son seres humanos de carne y hueso — enfrentando pruebas igual de severas, sin la protección de los dioses.
La migración como duelo, no solo como cambio
La teoría de Achotegui se apoya en una distinción que la mayoría no hacemos por instinto: migrar no es simplemente estresante, como lo es una gran mudanza o un nuevo trabajo. Es una forma de duelo — la reorganización que atraviesa una persona tras perder algo significativo.
El estrés, en su planteamiento, es un desequilibrio sustancial entre las exigencias que una persona percibe y su capacidad de responder. El duelo es el proceso de reorganización de la personalidad que ocurre cuando se pierde algo significativo. Visto así, la migración pide a una persona hacer duelo y reconstruir al mismo tiempo — a menudo mientras aún aprende el idioma necesario para pedir ayuda.
Los siete duelos de la migración
Achotegui identificó siete pérdidas distintas que componen este duelo migratorio:
- La familia y los seres queridos — las personas que se dejan atrás y las relaciones que ahora continúan a distancia.
- La lengua — no solo el vocabulario, sino la capacidad de expresar plenamente quién eres.
- La cultura — los códigos, el humor y las reglas no dichas que antes eran una segunda naturaleza.
- La tierra — el lugar físico, el paisaje, la sensación de hogar.
- El estatus social — la posición profesional y el rol construidos durante años, a veces borrados de la noche a la mañana.
- La pertenencia al grupo — la comunidad que alguna vez conoció tu historia.
- La seguridad física — la seguridad que un viaje difícil o un entorno nuevo inestable puede arrebatar.
Estos siete duelos — la familia, la lengua, la cultura, la tierra, el estatus social, la pertenencia al grupo y la seguridad física — ocurren en cierta medida en toda migración.
Por qué no siempre es la misma experiencia
Es clave que Achotegui no sostiene que toda persona migrante sufra por igual. Distingue entre un duelo simple — vivido con suficientes recursos, tiempo y apoyo para procesarlo bien — y uno extremo, donde varias de estas pérdidas llegan a la vez, bajo presión, sin una red que amortigüe el golpe.
Es esta segunda versión — crónica, múltiple, sin apoyo — la que se inclina hacia el Síndrome de Ulises en sí: un estado en la frontera entre el estrés ordinario y la enfermedad diagnosticable, marcado por síntomas ansiosos y depresivos y, físicamente, por uno de sus signos más comunes — las cefaleas tensionales, presentes en la gran mayoría de los casos documentados.
Qué significa esto, en la práctica
Achotegui ha tenido cuidado de plantearlo como algo que no es ni patología ni debilidad — es una respuesta humana proporcionada a circunstancias desproporcionadas. Pero también ha sido claro en que el apoyo adecuado importa: detectados a tiempo, muchos de estos siete duelos pueden procesarse de forma sana. Dejados solos, bajo presión crónica, se agravan.
Este es el espacio para el que se creó Odisea. No un tratamiento clínico — el Síndrome de Ulises se sitúa en el borde de la atención en salud mental, y ese es el papel de un profesional, no el nuestro. Sino algo previo a la crisis: lugares donde la pérdida de la lengua, el estatus, la comunidad y la pertenencia puedan nombrarse, compartirse y reconstruirse con delicadeza, antes de que el estrés crónico se vuelva algo más pesado.
Si la migración le pide a alguien hacer duelo por siete cosas a la vez, lo mínimo que una comunidad puede ofrecer es un lugar donde dejar algunas de ellas.Lecturas adicionales
- Achotegui, J. — El Síndrome de Ulises. Contra la deshumanización de la migración (Ediciones Ned).
- Achotegui, J. (2000) — Los duelos de la migración: una perspectiva psicopatológica y psicosocial.
Fuentes: Fundació Orienta · GESI · Joseba Achotegui · Temas de Psicoanálisis
